Dieta anti-gluten, un fanatismo que excede a los celíacos

Cada vez más personas eligen sacar el gluten de su dieta, aun sin ser celíacos (Shutterstock)
Cada vez más personas eligen sacar el gluten de su dieta, aun sin ser celíacos (Shutterstock)

Las grasas, el azúcar, la sal y ahora el gluten. Las variables en la alimentación contemporánea transcurrieron en forma cíclica. Y las dietas -en muchas ocasiones- resultaron ser culpables de los malos resultados, sin importar la calidad y cantidad de alimentos que las personas incorporaron en sus rutinas.

La pregunta es simple: ¿no sería más fácil encontrar los errores propios y luego así modificar el plan alimentario? A grandes rasgos, eso es lo que se pregunta Alan Levinovitz, profesor estadounidense de la James Madison University en su último libro La mentira del gluten y otros mitos acerca de la alimentación. "No paramos de recibir información sobre dietas contradictorias que prometen curarnos o protegernos de diversas enfermedades y diferenciarnos de la gente normal, incapaz de ver 'la verdad'", aseguró Levinovitz.

Los llamados "celíacos por elección" son personas con digestiones pesadas, molestias abdominales, cansancio crónico y/o diarreas, que deciden excluir el gluten de su dieta, convencidas de que esta es la causa de sus males.

La licenciada en nutrición Lucía Molina (MN 5.197) sostuvo a Infobae que "muchos quieren seguir esa dieta por el mito de creer que no comen harina y en realidad el celíaco consume otros tipos de harina, como las de arroz o de mandioca".

La dieta celíaca se ha puesto de moda en los últimos años (Shutterstock)
La dieta celíaca se ha puesto de moda en los últimos años (Shutterstock)

En Estados Unidos, los principales abanderados de la restricción absoluta del gluten en la dieta son William Davis y David Perlmutter. Sin ser nutricionistas, ambos escribieron best sellers –Sin trigo, gracias y Cerebro de pan– en los que aseguraron que esos alimentos deben ser evitados por cualquiera, sea celíaco o no, ya que "causa impotencia o trastornos como el TDAH –el déficit de atención–, el cáncer, la artritis, y aumenta el estrógeno".

En el organismo, desde el costado nutricional el gluten no aporta demasiado. La especialista Molina insistió en que "el riesgo de hacer este tipo de dieta sin consultar a un especialista es que se consumen pocos hidratos de carbono lo cual -nutricionalmente- es un error".

Y pese a que seis de cada ocho personas con diarreas crónicas y dolor abdominal tienen sensibilidad al gluten sin ser celíacas, el gluten no es un tóxico ni el nuevo villano de la dieta.

Levinovitz no niega la celiaquía. El escritor e investigador aclaró que "la sensibilidad al gluten es totalmente real. La gente que sufre de enfermedad celíaca no puede consumir nada de gluten, pero también hay evidencias que apuntan a que otras enfermedades digestivas, como el síndrome del intestino irritable, también pueden beneficiarse de una dieta sin gluten o baja en carbohidratos".

"Por desgracia, cuando un alimento causa problemas a una pequeña parte de la población, es fácil creer que es malo para todo el mundo", explicó la nutricionista Molina. Algo que también sucede -por ejemplo- con la intolerancia a la lactosa y la demonización de algunos especialista a los lácteos.

Hay muchos alimentos sin TACC, ricos, que se pueden incluir a la dieta celíaca (Shutterstock)
Hay muchos alimentos sin TACC, ricos, que se pueden incluir a la dieta celíaca (Shutterstock)

"En ese momento, el gluten emergió como el villano perfecto. Aparecieron algunos libros escritos por doctores que no eran expertos en nutrición, quienes aseguraban que el gluten era el responsable de cualquier enfermedad imaginable, desde el Alzheimer o el cáncer hasta el transtorno de déficit de atención. Igual que los monjes, prometieron milagros si dejabas de consumirlo: pérdida de peso fácil, la posibilidad de curarte y evitar enfermedades crónicas. Y, también como los monjes, están equivocados", dijo Levinovitz.

Entonces, ¿qué tener en cuenta? La importancia de una buen diagnóstico médico acerca de la intolerancia a un alimento antes de eliminarlo de la dieta. El investigador estadounidense ratificó que, "en estos casos, el problema no está en los estudios científicos de nutrición sino en la gente que tergiversa la solidez de sus conclusiones".

Fuente: http://www.infobae.com

Compartir en:

0 Comentarios

Registrate aqui para comentar